Analfabetismo Funcional Asalta a Medios de Comunicación

Por Silvia Meave

Directora Editorial de Cálamo&Alquimia®

Sí, ya sé que Publimetro es un pasquín publicitario con algunas notas informativas que intentan justificar su circulación en las calles de muchas ciudades; pero también pienso que, por ser gratuito, es la única fuente noticiosa —aparte de la radio y televisión abiertas— que consumen miles de personas que andan en el trajín cotidiano.

No me voy a detener aquí en consideraciones sobre la tendencia ideológica que, como cuña, sus propietarios pretenden incrustar en las mentes de los lectores del diario. Eso es intrascendente. Lo que llama mi atención es el analfabetismo funcional de quienes elaboran la publicación y la falta de pulcritud de sus redactores en el uso del idioma español.

Publimetro no distingue a Beatriz Paredes de Dulce María Sauri

Desafortunadamente, Publimetro no es la excepción, sino la regla en la manufactura de medios impresos y de plataforma tecnológica escritos en México.

Quedaron atrás los tiempos en que el periodismo escrito era fuente de cultura general y uso correcto del idioma. Yo misma aprendí a leer en diarios impresos, porque las maestras de primaria nos hacían leer las noticias del día como ejercicio básico de comprensión de lectura, adicional a las lecturas sencillas de los libros de texto de la Secretaría de Educación Pública (SEP), porque —decían— era la mejor manera de que los estudiantes enriqueciéramos nuestro léxico, para posteriormente iniciarnos en la lectura literaria.

En el siglo XX, leer periódicos ayudaba a mejorar la gramática y la ortografía y contribuía a que los lectores tuvieran temas de conversación medianamente documentados sobre la actualidad. Sin embargo, algo pasó en la sociedad mexicana al comenzar el siglo XXI, que las generaciones más jóvenes se convirtieron en analfabetas funcionales, y hoy esa población que creció a la sombra del neoliberalismo disfuncional y narcoempresarios aspiracionales, tiene severas deficiencias de comunicación social, evidente en el uso de nuestro idioma español, sólo por mencionar un elemento clave del engranaje sociopolítico y económico del Estado democrático moderno.

No pretendo ser apocalíptica, sino que persigo la reflexión sobre la trascendencia de las generaciones mexicanas del siglo XXI a través de los medios de comunicación. Tal vez porque al principio de mi carrera profesional hice mucha investigación hemerográfica, parafraseando a Carlos Fuentes, me queda claro que al final de la historia de la humanidad sólo pervivirá lo que quede escrito.

Así pues, visualizo que un día dentro de 70 o cien años, alguien que desee acercarse a la vida social de México a través de sus publicaciones periodísticas, encontrará que el rimbombante encabezado “EdoMex encumbra la incidencia delictiva en el país” es incomprensible en el marco de las reglas del idioma español, pues, olvidándonos de lo que pudiera significar EdoMex, que puede o no ser descifrado por alguien sin parámetros sobre la coyuntura nacional contemporánea, lo que se lee es que está dando grandeza u honor a los delincuentes mexicanos, o por lo menos al número de delitos que se cometen en México.

No me extenderé a detalle en la perla de la ignorancia o la mala intención de los editores de Publimetro que publican en portada una imagen de la ex senadora, ex gobernadora de Tlaxcala y ex presidenta del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Beatriz Paredes, con un pie de foto que dice “Dulce María Sauri, expresidenta (sic) del partido, dijo que Moreno Cárdenas rechazó la posibilidad de renunciar al cargo”. Por cierto, Sauri está de espaldas y en segundo plano, dentro de la fotografía.

Antes, en el siglo pasado, y siglos atrás también, se hacían periódicos para escribir la historia del mundo al lector del presente y al del futuro. Hoy, la información presuntamente periodística es de consumo instantáneo y desechable. ¿Quién, quiénes, quieren que la generación que está haciendo la historia de la primera parte del siglo XXI en México sea desechable, olvidada, intrascendente? 🖋