Desinfodemia Ultraderechista Invade Redes Sociales

Aquella promesa de las redes sociales de erigirse en la plaza pública virtual de la democracia global se ha ido destruyendo poco a poco, con la llegada de las legiones de trolls ultraderechistas que no solamente apoyan la agenda de los grandes capitales globalizadores, sino que buscan intimidar, como golpeadores virtuales de las mafias, a los netizens o ciudadanos cibernáuticos que manifiestan libremente sus ideas políticas o que en pro de la democracia en la web, tratan de acabar con la hoy denominada desinfodemia de los medios corporativos y sus socios financieros.

El mundo ha ido dando, paulatinamente, la espalda al neoliberalismo; por lo que los depredadores políticos y económicos tratan de adaptarse al entorno virtual y aniquilar cualquier vestigio de la web del conocimiento, para sustituirla por una web comercial donde la capacidad de vigilancia y control social del Gran Hermano imaginada por George Orwell resulta un juego de niños.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) advirtió recientemente que la naturaleza opaca de los algoritmos utilizados por las redes sociales para crear tendencias favorece la diseminación de los discursos de odio y las mentiras que tienen como propósito crear un ambiente de violencia, división social y desestabilización de las democracias.

“Los daños resultantes del discurso de odio pueden ubicarse a nivel de individuos (en forma de daño psicológico), grupos y comunidades [o] sociedad [en general] (en forma de erosión de derechos y bienes públicos)”, asegura un estudio sobre el tema, elaborado en 2021 por el Oxford Internet Institute y la Oficina para la Libertad de Expresión y la Seguridad de los Periodistas de la UNESCO.

“El discurso de odio online no es intrínsecamente diferente del discurso de odio fuera de la Internet —refiere el citado estudio—. Sin embargo, difiere en la naturaleza de las interacciones en las que tiene lugar u ocurre, así como en el uso y difusión de palabras específicas, acusaciones y teorías de conspiración que pueden evolucionar, alcanzar su punto máximo y desvanecerse muy rápidamente (...)” o permanecer por tiempo indefinido en la Internet como un mensaje subliminal que permea ciertas capas de la sociedad, para materializarse en acciones de odio y discriminación en contextos ajenos a la Internet.

Uno de los grandes peligros que entrañan los discursos de odio y mentiras es la paradójica demanda social de imponer restricciones a la libertad de expresión, para contener las incitaciones a la confrontación y la probabilidad de daño en el seno de la propia sociedad.

Lo que publico a continuación es una anécdota con moraleja sobre cómo operan los trolls de la ultraderecha en Iberoamérica, que, parece, tienen el objetivo de derribar a la incipiente democracia que se vive en la región, a golpe de auténticos lavados de cerebro desde las mismísimas redes sociales.

I. LA SUGERENCIA DE TWITTER

Todo comenzó luego del anuncio de Citigroup, el pasado 11 de Enero 2022, sobre la venta de su negocio de banca de consumo y empresarial vía Banamex, el banco más antiguo del México moderno. Yo buscaba en Twitter a potenciales analistas del tema y el sistema de la red social me sugirió por obra de su algoritmo de dudosa calidad, el tuit fresquecito que aparece al lado derecho de este texto, de una persona de nombre Oscar Garza Bello, que usa como foto de perfil el rostro de un niño. (¿?)

En ese momento ya circulaba el comunicado de Citigroup en el que se aclaraba que el corporativo seguiría en el mercado mexicano a través de su franquicia Citi Private Bank. Así que no pude evitar un retuit irónico del mensaje apocalíptico que alude a una “SEÑAL GIGANTE (sic) de que los empresarios extranjeros YA NO QUIEREN INVERTIR EN MÉXICO (super-sic)”, para dar pie a un comentario destinado a mis seguidores, enfatizando que las causas de la salida de Citigroup del mercado bancario minorista eran otras ajenas a una fuga de capitales, de acuerdo a lo que informaban sendas notas de Forbes y Reuters.

ogarzabello fakenews

III. MANSPLAINING Y GASLIGHTNING

Lo que pasó más adelante fue un caso típico de troleo ideológico por parte de quien resultó ser uno de los peones de la ultraderecha iberoamericana, cuya función, de acuerdo con los contenidos que difunde, es incitar a un Golpe de Estado contra el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, además de adoctrinar al estilo de las sectas, a sus seguidores sobre las hipotéticas virtudes del capitalismo salvaje, al tiempo que trata de desacreditar toda información que desarticule o, por lo menos, ponga en duda el discurso de miedo, odio o mentiras de la gente para la que opera.

El tuitero con el que topé, porque el algoritmo de Twitter lo puso en mi búsqueda cibernáutica, se enfrascó en un intercambio de palabras involuntario de mi parte, pues recordemos que en esa red social quien retuitea no busca interactuar con el autor del mensaje, sino compartirlo o usarlo como referencia para un comentario propio.

Empero, la persona tras el nombre de Oscar Garza Bello pasó rápidamente de tratar de desvirtuar la información que contenía mi tuit sobre los motivos de la venta de Banamex, con expresiones tales como que yo era una “mocosa” que cobraba como bot de la Cuarta Transformación, “periodista mercenaria” y “tuitera que no sabe de economía”, a querer aplicarme aquella técnica nazi denominada gaslightning (patrón de abuso psicológico por el que la víctima es manipulada para que llegue a dudar de su propia percepción, juicio o memoria).

Oscar Garza Bello vs Periodistas
Oscar Garza Bello vs Periodistas 2

Cuando subió su nivel de agresividad, quiso usar el llamado mansplaining (explicar sin tener en cuenta que la persona que escucha o lee sabe más sobre el tema que la persona que lo está explicando) con la intención de debilitarme psicológicamente con el socorrido discurso de “tú no eres nadie, tú eres fake, no existes, no entiendes, etcétera” presuponiendo que lograría intimidarme; pero hay alegatos en los que nadie debe engancharse, por salud mental y/o seguridad personal y al detectar el juego del tuitero, simplemente cerré la discusión, otra vez con un toque irónico que, por supuesto, desató su ira. Ya después noté que Garza usa las técnicas de mansplaining y gaslightning con todos los tuiteros que caen en su telaraña desinfodémica para rebatir sus mentiras, y eso fue lo que me condujo finalmente a este texto.

A la mañana siguiente del incidente me di cuenta, por las notificaciones de Twitter, que durante toda la madrugada, el individuo en cuestión había continuado enviándome tuits de gaslightning. Pensé en hacer capturas de pantalla por si necesitaba evidencias de su troleo; pero oooh, what a big surprise!!, el presunto Garza Bello había borrado durante la madrugada del 12 de Enero 2022 todos los tuits de las horas de sus insomnios, llenos de insultos a mi persona, al tiempo que me había bloqueado para que no pueda acceder nunca más [😱 🤣 🤣] a sus libelos, conocidos en el bajo mundo cibernáutico como #fakenews, o tal vez para evitar que yo le contestara o lo reportara a Twitter.

Todo eso aumentó mi curiosidad periodística, revisé su timeline desde una cuenta alterna de Twitter, y empecé a rastrear su historial online.

IV. EL PERFIL DE UN PEÓN ULTRADERECHISTA

En su cuenta de Facebook, creada el 29 de Diciembre 2018 —coincidentemente a la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder—, Oscar Garza Bello dice ser economista con licenciatura por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Master en Administración Pública por la Universidad de Harvard y Master en Administración de Negocios por la Escuela Kellogg de la Universidad Northwestern. También asegura que se ha desempeñado profesionalmente en los sectores “privado, no lucrativo, la academia, y los 3 niveles de gobierno”, como consultor de negocios, financiero y fiscalista.

Logré rastrear la cédula profesional de una persona de nombre Oscar Horacio Garza Bello, que data de 1992 —tal vez él—; sin embargo, no pude comprobar sus posgrados en las universidades estadounidenses ni encontré ningún rastro del brillante currículum vitae que presume, para acreditar su actividad profesional. Ni siquiera tiene cuenta en LinkedIn, el hub profesional por excelencia del mundo empresarial y laboral, que requiere aportar algunas evidencias de identidad.

Por lo que respecta a su cuenta Twitter, igual que la de Facebook, data apenas de Diciembre 2018.

En cambio, encontré que un par de sus artículos escritos originalmente en Facebook, se republicaron sin pago de por medio —según lo que pude averiguar— en periódicos online ultraderechistas iberoamericanos, tales como El ExpedienteLa Linterna Azul de Colombia, El Nacional de Venezuela, La Paseata de España y el Diario Sin Secretos de Puebla.

Un militar venezolano, opositor a Nicolás Maduro, también lo menciona en su blog personal, al igual que participantes anónimos de un foro de aficionados a las armas de grueso calibre, que puede ubicarse rápidamente buscando el nombre del presunto economista tuitero quien incluso ha incitado en Facebook, con juegos de palabras, al magnicidio de López Obrador, sin que la red social siempre tan quisquillosa con la moral y la buena conducta de sus usuarios, haya tumbado en algún momento la publicación.

Si se recurre a la teoría matemática de los seis grados de separación, los buscadores de Internet muestran el nombre de Oscar Garza Bello invariablemente asociado a la campaña ultraderechista “AMLO, un peligro para México” creada por el español Antonio José Solá Reche para Felipe Calderón en 2006, quien ha sido catalogado por analistas políticos “como experto en utilizar el miedo y la ira como estrategia en campañas electorales y en el uso de redes sociales.”

Resulta curioso que uno de los difusores más activos de los tuits, memes y textos de Garza es Mario DiConstanzo, economista otrora lopezobradorista que al no conseguir lugar en el reparto de posiciones políticas en el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) hace unos nueve años aproximadamente, aceptó el cargo como ombudsman bancario con el priísta Enrique Peña Nieto: Entre Garza y DiConstanzo, ¿quién enganchó a quién? No lo sé, pues eso exige una investigación que no tengo intención de hacer, por ahora; pero queda para la anécdota.

Oscar Garza puede o no ser una persona real, pero en varios medios mexicanos independientes ese nombre está etiquetado como bot activo de cadenas de #fakenews conspiranoicas en Whatsapp y los ya citados llamados de la Ultraderecha a dar Golpe de Estado contra López Obrador. De acuerdo con la huella de sus redes sociales, siempre publica desde una computadora, por lo que es muy probable que sea un oficinista en alguna gran empresa, al que le pagan horas extras por diseminar #fakenews y trolear a todos aquellos que contradigan su discurso obsesivo y monótono de odio contra el presidente mexicano y su programa político.

Garza Bello quiere hacer creer a sus seguidores (son muchos menos que los que yo tengo ¡y ya es decir pocos!) que ni los empresarios y ni el gobierno de los Estados Unidos de América confían en el actual mandatario mexicano, y de manera reiterada anuncia que por ese motivo viene una gran debacle política, económica y social tipo #EfectoTequila 1995 por culpa de López Obrador.

Más aún —asegura Garza—México va que vuela a una venezolanización, siempre catalogando a Andrés Manuel López Obrador como “dictador bolivariano” (¡recontra-sic!), lo que, por cierto, tiene buena acogida en medios de la extrema Derecha venezolana y colombiana, principalmente.

Como buen discípulo de Solá Reche, Garza basa su discurso en el miedo y la ira de sus seguidores. El odio contra quienes piensan diferente a él escurre de sus tuits casi siempre en mayúsculas, como grito desaforado, intolerante e irracional. Su insulto favorito para los que en su imaginación etiqueta como inferiores es “chairo”.

Su red de seguidores, muchos de los cuales podrían ser bots o cuentas falsas de grupos políticos o empresariales anti-AMLO, es homogénea: Está compuesta de personas o cuentas que se asumen como miembros del movimiento ultraderechista FRENA (Frente Nacional Anti-AMLO), encabezado por Gilberto Lozano, un neoleonés egresado del ITESM, como Garza Bello, conocido por haber laborado principalmente en las empresas del llamado “Grupo Monterrey”, un antiguo pool regional de super-ricos mexicanos. Garza Bello también está relacionado con la autodenominada “Liga de Guerreros”, que se define como “colectivo de oposición al gobierno de 4Ta” (sic), y varias personas afines al ex presidente Felipe Calderón y su fallido partido político “México Libre”.

La mayoría de los seguidores de Garza Bello dicen ser de Monterrey, Guadalajara y Puebla, en México, o se dicen colombianos uribistas, venezolanos “contra la dictadura”, chilenos pinochetistas, españoles que dicen ser miembros del partido anarco-derechista VOX y presuntos hispanos trumpistas de Miami, fundamentalmente. Casi todos se asumen en sus perfiles (reales o ficticios) como católicos; las pocas mujeres que lo siguen son siempre madres casadas dedicadas a sus familias; y absolutamente todos se declaran anticomunistas.

V. SOMBRA DE LA ULTRADERECHA IBEROAMERICANA

En resumen, todo apunta a que Oscar Garza Bello (como personaje real o ficticio) es un integrante prototipo de las células organizadas por el movimiento ultraderechista iberoamericano, auspiciado por grandes capitalistas de la región.

Dichas células, según se explica en diversos sitios web de reclutamiento, operan como marketing piramidal, a partir de grupos base de WhatsApp y Facebook, cuyos contenidos se van dispersando a otras redes sociales y hasta sitios web como los medios de comunicación iberoamericanos, mencionados previamente.

Y aunque todos los integrantes de las células o —como ellos mismos las denominan— “pirámides”, actúan bajo las órdenes de un líder, no forman equipos auténticos en sus actividades y probablemente muchos sólo se conocen por su apodo online.

Una de las reglas básicas de la organización es una supuesta autonomía que más bien es la acción individualista sin más compromiso que la causa del movimiento la cual es, por principio de cuentas, el trasnochado anticomunismo del gran empresariado conservador de la región iberoamericana y el desprecio a los pobres creados por el establishment neoliberal.

Curiosamente, los militantes del movimiento ultraderechista no están autorizados a publicar o difundir nada que no les haya escrito un líder de alto nivel. Así que la única función de todos los Oscar Garza Bello que pululan por las redes sociales es esparcir mentiras y mensajes de odio social dictados por sus líderes o patrones. La creación de mensajes por iniciativa propia puede ser motivo de expulsión de la célula o “pirámide”.

Presuntamente, las lecturas de adoctrinamiento político de ese movimiento ultraderechista son el libro de Gene Sharp, “De la dictadura a la Democracia”, y el de Alejandro Peña Esclusa, “El Foro de São Paulo: Una Amenaza Continental”. Pero no es necesario leerlos. Cada recluta puede pedir a su líder de pirámide que le proporcione una síntesis de los libros para economizar tiempo en el entendimiento de las causas del movimiento, que objetivamente es mantener en operación al sistema neocolonialista depredador con la anuencia de sus peones, aunque ellos, definitivamente, no tienen los elementos para hacer una reflexión documentada sobre la eventual (y yo diría que improbable) existencia del comunismo y sus fantasmas.

Valga aquí mencionar que el libro de Sharp se cimenta en una perla de sapiencia y profundidad investigativa: El conocimiento sobre el terror de los regímenes comunistas en varios países lo he adquirido más de libros que de contactos personales.” Y a partir de aquí, del miedo a lo desconocido, a lo que otros dicen que sus amigos les contaron sobre lo que se dice que pasa o pasó en los países comunistas, se ha ido estructurando la Ultraderecha contemporánea en Iberoamérica.

Por otro lado, la obra de Peña Esclusa, un estadounidense de nacionalidad venezolana que hace más de una década fue acusado por el régimen de Hugo Chávez de intento de “desestabilización electoral” y terrorismo, así como de ser agente de la Agencia de Inteligencia de los Estados Unidos, hace un cóctel que pretende convencer al lector de que la existencia de regímenes populares en América Latina es una amenaza para la democracia y las libertades individuales, considerándolos signo inequívoco de comunismo, dictadura, narcoviolencia, represión ideológica y todos los males que puedan salir de la caja roja de Pandora, aunque a estas alturas de la historia y con la experiencia fallida del socialismo real, debería ser claro que la leyenda urbana de la Ultraderecha global sobre el regreso de los comunistas que supuestamente despojan a los ciudadanos de los bienes, fruto de su trabajo, está fuera de contexto.

No obstante, los trolls ultraderechistas de nuestra región iberoamericana están cada día más activos en las redes sociales, diseminando mentiras y rumores, con el propósito de emular a los extremistas partidarios del ex presidente estadounidense Donald Trump que, en respuesta a una convocatoria desde la Internet, invadieron el Capitolio el 6 de Enero 2021, con saldo de varios muertos y decenas de heridos, en protesta por el resultado de la elección que dio como ganador al actual mandatario, el demócrata Joe Biden.

Y si bien parece difícil que un movimiento de integrantes “autónomos” como el de la Ultraderecha iberoamericana pudiera articularse de manera consistente para derrocar gobiernos, como ellos mismos lo plantean en su discurso de odio contra líderes sociales que han llegado al poder, como Andrés Manuel López Obrador,  no debe descartarse que los ultraderechistas busquen generar conflictos sociales y políticos, previo a la consulta sobre revocación de mandato del presidente mexicano López Obrador este 2022 o que, conforme se acerquen tiempos electorales, intenten nuevas movilizaciones (fallidas) como el campamento vacío de manifestantes en la Plaza de la Constitución que intentó llevar a cabo el FRENA a fines de 2020.

Ahora bien, aunque suene aventurado, para los ultraderechistas las técnicas de lavado de cerebro o intimidación de la población a través de las redes sociales, como las que intentó aplicarme la persona tras la cuenta de Oscar Garza Bello, son clave para crear miedo y caos social, que debiliten los cimientos de la democracia que poco a poco ha ido consolidándose en México y en la región latinoamericana.

Y a eso apuestan en México, los líderes visibles de la Ultraderecha iberoamericana. Gilberto Lozano identifica a Pedro Ferriz (no aclara si Ferriz de Con o Ferriz Hijar), Rafael Loret de Mola y Juan Bosco Abascal Carranza como los líderes de las “pirámides madre” o cúpula del movimiento ultraderechista a nivel nacional.

Vale resaltar aquí que Abascal Carranza, que dice ser psicólogo por la Universidad Iberoamericana, se ha dedicado a impartir cursos para la “introyección y reingeniería de hábitos y virtudes” en trabajadores del sector empresarial, así como en algunas dependencias gubernamentales durante los gobiernos De Vicente Fox y Felipe Calderón.

El hermano del finado ex secretario de Gobernación Carlos María Abascal, aseguró a medios de comunicación, a finales de 2020, que había sido expulsado de FRENA por cuestiones religiosas, porque él quería imponer una visión ciento por ciento católica a la Ultraderecha mexicana. A pesar de esto, todo apunta a que sus técnicas de adoctrinamiento a través de programación neurolingüística, siguen utilizándose dentro de la red piramidal ultraderechista que está en contra del proyecto político y socioeconómico de Andrés Manuel López Obrador.

A final de cuentas, lo que quieren los ultraderechistas globales son pueblos con miedo al cambio, divididos, conformes con la ilusión de una democracia cíclica de sufragio y el sueño de la movilidad socioeconómica individual por una precaria vía laboral. Pero hay que estar pendientes y evitar que regresen al poder efectivamente. ¿Cómo? Ignorándolos, invisibilizándolos desde las redes sociales, aportando siempre información fidedigna y evitando caer en las provocaciones del discurso de odio de los peones del statu quo neoliberal. 👣