No Estaré

Salmo 71: 8 -9
AL TASHLIJENI [אל תעזבני]
No me abandones

Oh Dios!, que mi boca se llene de tu alabanza,
y de tu gloria y esplendor cada dia.
No me rechaces en tiempo de mi ancianiad,
cuando mis fuerzas se hayan acabado, nunca
me abandones.

“No estaré”, dice Enrique Krauze que Luis González De Alba le dijo cuando le sugirió reunirse para planear un documental sobre el movimiento estudiantil mexicano de 1968. Luis, el líder por excelencia del movimiento del 68 y padre ideológico de la apertura democrática en México, se suicidó el 2 de Octubre de 2016, fecha que coincidía con la matanza de jóvenes en la Plaza de las Tres Culturas por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, de la que Luis fue testigo y víctima al convertirse en preso político; pero que también marcaba el inicio del Año Nuevo Judío.

Hoy, mientras hacía limpieza de archivos en el servidor de mi website, encontré el salmo de David, arriba citado, que Luis González de Alba invocó desde Twitter, al compartir el video del joven Mishel Cohen, en el cual canta con gran emotividad dicha alabanza hebrea.

El Salmo de Luis González de Alba

Casi lo había olvidado; pero tardé apenas unos instantes en entender el sentido de mi apunte virtual hecho desde aquel 2016: Alguna vez publiqué en la revista Generación, que todavía dirige Carlos Martínez Rentería, un artículo un tanto iconoclasta en el que argumentaba que no hay mayor acto de libertad en este mundo que el suicidio. Uno de los editores que, luego supe se oponía a la publicación de mi texto, se suicidó años más tarde, en 2012, y siempre me quedaré con la duda de por qué un militante izquierdista, sin tabúes ideológicos ni religiosos, pretendía censurar mi reflexión sobre lo que un día se convertiría en su salida a la libertad total.

A veces tiendo a asociar personas sin nexos previos o, por lo menos reales, y el suicidio del buen amigo y excelente periodista Pepe Chávez de la revista Generación tuvo en mi mente, secuencia con la muerte de Luis González de Alba. Ambos tenían ideas, formas de vida e historias en común, incluyendo la cárcel política.

Y al encontrar este día el salmo “No me abandones”, pensé que el 2 de Octubre está nuevamente a la vuelta de la esquina, que Luis González de Alba y mi amigo Pepe ejercieron su libertad sin ver los frutos de sus respectivas luchas políticas, mientras yo quisiera ser eterna para documentar los tiempos históricos que vienen. Porque de repente parece que en México pasan los años y no pasa nada; pero ya en retrospectiva, la vida se ha diluido. En 1968 los veinteañeros salieron a las calles a morir para construir el futuro y no imaginaron que los veinteañeros del año 2021 irían a vacunarse contra un virus mortal, disfrazados de personajes de cómics, y acompañados de sus padres, para sentir menos miedo, mientras la delincuencia organizada permea todas las estructuras sociales.

Luis González de Alba abandonó la vida, presuntamente como Nikos Kazantzakis, libre, sin esperar nada, sin temer nada, siempre crítico de la Izquierda política mexicana que él entrecomillaba con justa razón. Intituló su testamento en su último artículo publicado por el diario Milenio, Se Descubrió que... Podemos Adivinar el Futuro y logró en su desesperanza y sin saberlo que, por primera vez en la historia, un ciudadano común, Gonzalo Rivas Cámara, quien evitó la consumación de un acto terrorista en una carretera del estado de Guerrero, fuera condecorado de manera póstuma con la medalla Belisario Domínguez.

Ya han pasado cinco años y pareciera que Dios no lo abandona y ha querido que yo lo recordara a través del críptico salmo que guardé sin un propósito definido, para que él esté eternamente en la historia de un país que no termina de consolidar la democracia por la que González de Alba y muchos miles de mexicanos vivieron y murieron a lo largo de medio siglo. Porque no hay que olvidar las causas por las que lucharon, porque aunque ya no estén, no debemos abandonar su esfuerzo, porque no debemos adivinar el futuro, sino construirlo proactivamente. 👣